Comunicado de prensa | 9 de mayo de 2026
Comunicado emitido en el marco de la Velada por la memoria del 9 de mayo
- El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México exige al Estado mexicano consolidar la transformación de las políticas públicas con la participación real de las familias.
- Se requiere que los acuerdos técnicos y políticos de abril de 2025 y las recomendaciones de la ONU sean el alimento de mesas de trabajo con metodologías claras, agendas definidas y planes de seguimiento efectivos.
- La desaparición no es un problema meramente administrativo. Está ligada a la impunidad y al crimen organizado. Las políticas públicas deben vincular las agendas de búsqueda con seguridad, atención integral justicia y erradicación de la impunidad de la mano de las familias.
El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, en el marco de las jornadas del 9 y 10 de mayo, que integran las distintas acciones que realizan colectivos a lo largo y ancho del país, de las que forman parte la Velada por la Memoria y la XIV Marcha por la Dignidad Nacional, hacemos un llamado al Estado mexicano para consolidar la transformación de las políticas públicas con la participación real y efectiva de las familias, ante el incremento persistente en los casos de desaparición.
Las madres, pero también las familias que tienen a un ser querido desaparecido, así como los colectivos de búsqueda, hemos convertido esta fecha en un momento de memoria, de reflexión y de llamado a la acción. En el año 2012, Calderón dejó más de 26 mil personas desaparecidas en México. Hoy en día, el Registro Nacional muestra más de 130 mil, y cada día se suman más de 40 personas desaparecidas en el país.
Es por esto que para nosotras es urgente que los tres niveles de gobierno, encabezados por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, atiendan con prioridad y con la responsabilidad que requiere las estrategias e instrumentos necesarios para tener mejores resultados en la búsqueda, investigación del delito, pero también en la identificación y restitución digna de las más de 70 mil personas fallecidas no identificadas.
Creemos importante retomar los acuerdos de abril de 2025 y las recomendaciones de la ONU. La Secretaría de Gobernación tiene la oportunidad de aterrizarlos en mesas con metodologías claras, agendas y seguimiento. La escucha vale, sí, pero más vale el trabajo efectivo en campo: búsqueda, investigación, identificación. Las familias tienen capacidad de diálogo estructurado. No vale la pena improvisar: la oportunidad está en lo ya construido, pero sin duda requiere más voluntad política.
La visita de Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) dejó clara la necesidad de fortalecer la participación efectiva de las familias. Ante una problemática tan grave, resulta clave lograr el consenso social. Cualquier fortalecimiento institucional que aspire a ser legítimo y duradero no es sólo escuchar el mensaje de las familias, como ya ha ocurrido en incontables foros: se necesitan acciones verificables basadas en un diagnóstico común.
La comunidad internacional debe mantener la mirada sobre México en un marco sano de soberanía que no excluya la importancia de la cooperación internacional. No como una herramienta para criticar o juzgar gobiernos., no solo para atestiguar el dolor de las víctimas. Se requiere un acompañamiento enfocado en exigir y verificar compromisos. El Artículo 34 de la Convención contra la Desaparición Forzada, consecuencia de muchos años de lucha, reclamo y aportación de información reiterativa ante los comités y mecanismos internacionales, ofrece una ruta con la que México puede transitar, demostrando que los estándares internacionales entran a formar parte del bloque de constitucionalidad y que aceptar el apoyo y asistencia técnica especializada es otra herramienta para el fortalecimiento de las capacidades del Estado. La politización de nuestra exigencia y el creer que el Estado puede resolverlo solo no es la mejor estrategia. Ni mucho menos la que nos dará solución a las desapariciones presentes y del pasado.
Reiteramos la necesidad de una estrategia de atención integral que contemple los cinco ejes temáticos acordados en las mesas de abril pasado (búsqueda y seguridad, identificación humana forense, bases de datos y sistemas de información, bienestar y prevención):
Plan de Implementación de la Ley General: los protocolos homologados y herramientas que de ella emanan deberían responder a una estrategia integral de atención, como se acordó en las mesas de abril de 2025. En particular, en el caso del Protocolo Homologado de Investigación para los delitos de Desaparición Forzada y Desaparición Cometida por Particulares, se dieron algunas mesas de diálogo con familias que concluyeron hace semanas sin que se haya informado sobre la mesa final de cierre que se había anunciado. Saber qué sigue con esos procesos es indispensable para no desperdiciar el trabajo realizado en conjunto con las familias buscadoras.
Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO): se requiere información amplia y transparente sobre su última actualización, así como abrir la discusión sobre sus lineamientos. Un registro confiable es la base de cualquier política de búsqueda, pero por sí mismo no sustituye la búsqueda en campo, la verdad, la justicia ni la identificación forense.
Plan Nacional de Búsqueda: sigue siendo un pendiente estructural que debe guiar las acciones de manera prioritaria, articulando esfuerzos entre fiscalías, comisiones de búsqueda y familias.
Insistimos en que la desaparición no es un problema meramente técnico o administrativo. Está ligada a la impunidad, a la criminalidad organizada, a las fallas estructurales del Estado y,en algunos casos, a la corrupción y colusión de algunos agentes del Estado con los delincuentes. Por eso la orientación de las políticas públicas debe retomar las recomendaciones del Alto Comisionado y los cinco ejes de trabajo que dialogamos en abril de 2025. Nosotras, las familias, no buscamos la actualización de cifras; buscamos a nuestros familiares y seres queridos desaparecidos. Y para ello necesitamos que el Estado actúe con coordinación efectiva, transparencia y voluntad política.
¡SIN LAS FAMILIAS NO! Esta frase, que ha guiado la lucha durante décadas, es hoy más que una consigna: es un derecho que debe hacerse efectivo. La velada de este nueve de mayo, es una acción pública que busca visibilizar la memoria de las personas que han sido asesinadad buscando a sus seres queridos o que han fallecido sin saber de ellos Las madres son el símbolo de la dignidad y por ello nos encabezan. Nosotras representamos la poderosa vitalidad y diversidad de los colectivos y las personas por una causa justa y digna..
Porque vivos se los llevaron, VIVOS los queremos.
.
Este 10 de mayo, los colectivos de todo el país no solo exigimos trabajo y resultados, también ofrecemos nuestra experiencia, conocimiento del territorio y la visión de construcción de paz. Buscar, en este contexto, también es construir una relación distinta entre el Estado y las víctimas: una relación donde la palabra de las familias no sea insumo decorativo, sino brújula de las políticas públicas.
Como madres buscadoras, pedimos a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, desde su calidad de madre de familia pero también de líder constitucional y moral de una nación, se comprometa con nosotras a buscarles, a encontrarles, a identificarles para regresarles a casa y evitar que nadie más sea desaparecido en este país.
Usted dijo: “LLEGAMOS TODAS”. Entonces: ESCÚCHENOS, ahora que la unidad nacional es tan necesaria. Tengamos ese Encuentro que añoramos como una oportunidad para que regresen a nosotros., Necesitanos que se arme con el valor y coraje de una madre que busca incansablemente a su hija desaparecida. Luche con nosotras, de la mano, hasta encontrarles a todos.
¡Sin las familias no!
Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM)
Conformado por más de 90 colectivos de 26 estados de la República
Mexicana, de 3 países de Centroamérica y de Estados Unidos de América.

